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Hogar del Cuatro
Puertorriqueño |
Si usted alguna vez tuvo duda de en qué consiste eso de ser puertorriqueño, dese una vuelta por Naranjito, procure a un joven de nombre Christian Nieves y si tiene la suerte de dar con él, ruéguele que saque el cuatro puertorriqueño y toque. No deje de llevar equipo de primeros auxilios, no vaya a ser que le falte, a usted, la respiración. Se encuentra ante un ser evolucionado, posiblemente ante un extraterrestre. Siga adelante y trate de vivir la vida lo mejor que pueda, estoy seguro que después de este encuentro, usted no va a ser el mismo de antes.
Esto fue lo que me sucedió el sábado 19 de junio, en el Teatro Tapia, gracias al Cuatro Encuentro del Festival Musical Latinoamericano, producido por Tony Mapeyé. Este exquisito concierto comenzó con cuatro piezas de Modesto Nieves, el padre de Christian.

Modesto Nieves
La Danza a Michael Camareno, seguida de un paso doble, un fox trot y una guaracha, dieron comienzo a lo que fue un banquete musical de lo mejor del fecundo folclor boricua. Modesto demostró una vez más que es un gran virtuoso de nuestro instrumento nacional, asistido hábilmente en la guitarra por Bill Colón Zayas. Le suguió otro maestro del cuatro, Edwin Colón Zayas, también acompañado en los bordones por su hermano Bill. Nos regalaron un tango jíbaro y una samba, ambas composiciones de Edwin, con fraseo gentil y exquisito control dinámico. Tocaron además una guaracha de Manuel Jiménez, y un curioso arreglo de Edwin de dos estándares clásicos europeos. Después llegó Christian. Precisión y velocidad siempre en función de una extraordinaria musicalidad, capaz de producir en el espectador una alegría inmensa de existir. El sentido de este encuentro lo viene a proporcionar la agradable intervención del excelente intérprete del cuatro venezolano Gustavo Colina. Con depurada técnica y fina musicalidad interpreta cinco piezas, dos originales y dos arregladas del repertorio de la guitarra clásica, que maneja con gracia, especialmente Eal Diablo Suelto de Heraclio Fernández.
Cerraron la velada tocando todos juntos piezas conocidas de la música popular de América Latina, El numeroso público mostró su deleite ovacionando esta excelente muestra musical.
Por Luis Enrique Julia - El Nuevo Día 22 de junio de 1999
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